| Estar codo con codo con un jugador de rugby de las antípodas, charlando y comiendo, con el rumor de la ciudad como sonido de fondo…, es una de las cosas que se pueden hacer en el mercado, en uno de sus cuatro bistrot, Bébelle, siempre de moda en Narbona. Es el restaurante de Gilles Belzon. |
Bébelle hijo : « El comercio es como el rugby… » |
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« Bébelle » era el apodo de su padre, de nombre André y jugador del Racing, al igual que su hijo Gilles. El « pequeño », de 1,94 m de estatura y 105 kilos de peso, vistió el traje naranja y negro en tercera línea. Su signo distintivo es el desgaste del pabellón (auditivo), debido al roce contra el pantalón corto de los demás jugadores de la delantera, acompañado por una risa clara, como su mirada.
Su especialidad es el « grito que todo lo puede », es decir, el encargo oral de la carne que viaja directamente del minorista al plato. Este entrenador del Racing Club de Narbona no duda, si es menester, en arremangarse para que todo funcione.
Así pues, no es raro ver a lo mejorcito del Racing arremolinado en el mostrador a la hora de la comida. A condición, claro, de que no haya un derbi el sábado siguiente. Y es que, en Bébelle, la vida es dos veces… belle.